Un fin de semana rural (y genial) con niños en Girona (Cataluña)

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Amanece en la provincia de Girona y tenemos la suerte de despertar en Can Bonet, en el pueblo de Sant Martí Vell, muy cerca del Empordà, Girona ciudad y la Costa Brava. Se oye un gallo al otro lado del pradito de la casa, las niñas están emocionadas por el día que tienen por delante y ya quieren salir, en pijama si hace falta, a saludar a las gallinas.

Al llegar ya estaba oscuro y sólo vimos las gallinas de lejos. Ane y Jordi (los propietarios de la casa rural) ya tenían preparado nuestro apartamento con las cunas y las tronas para las pequeñas. Además se encontraron de sorpresa una caja llena de juguetes que nos vino muy bien para desempaquetar y preparar la cena sin estrés.

La primera actividad del día va a ser divertida para las pequeñas: dar de comer a las gallinas y ver si hay huevos. Maíz, pan, lechuga… Mientras las niñas miran como las gallinas se van comiendo lo que les dan, Jordi nos explica que tienen dos gallinas japonesas, dos ponedoras, dos de la especie típica del Empordà… y también nos presenta a las ocas, que impresionan a nuestras niñas (y algún adulto también…).

Comprobado: ¡tenemos dos huevos! En realidad hay tres pero nos explican que uno siempre se queda en el lugar. Nos lo dan en un gesto de amabilidad y los añadimos a los otros 6 huevos de bienvenida que nos dejaron en el apartamento. Serán para la cena; y por cierto, ¡nos quedaron unas tortillas buenísimas!

Con los deberes de pequeñas granjeras hechos nos vamos de ruta. Nuestros anfitriones nos recomiendan un camino precioso entre tierras cultivadas para llegar al pueblo de Madremanya, pero nos quedamos como a medio camino porque tenemos unas niñas curiosas que se fijan en piedrecitas, palos, hojas y algo de romero. Y nosotros aprovechamos para descansar un rato 🙂

De vuelta para comer en Can Bonet aprovechamos para jugar en el prado con la casita de madera, las bicis, el tractor de juguete, la hamaca, la pizarra… ¡Hay para todos!

Por la tarde llegamos a Madremanya pero en coche, desde Can Bonet (a 10 min). Resultó ser un pueblo de estilo medieval precioso. A medida que fue oscureciendo ganó aún más encanto y nos encantó pasar por unos túneles de piedra jugando a ver quién tocaba el techo.

El domingo amaneció pronto, como en muchas casas con niños, y aprovechamos para jugar con la red y las pelotas y por supuesto para saludar a todas las gallinas del corral 🙂 Quedamos con Jordi para la actividad del tractor sobre mediodía y nos recomendó una pequeña excursión hasta la hípica cercana al pueblo (30 min andando).

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Hoy sí que llegamos al destino 🙂 y estuvimos un buen rato buscando el caballo que más nos gustaba, viendo entrenar a los caballos con sus jinetes, saludando a un potrillo… Aunque fue muy chulo, hay que decir que si el primer día las gallinas fueron lo más para las niñas, el domingo se lo pasaron en grande con la actividad del tractor. ¡Un tractor que desde su altura se ve enorme!

Hicimos el paseo cada niña con un adulto. Conducía Jordi, y Ura (la cariñosa perrita de Can Bonet) se pasó el camino a nuestros pies.

Ha sido un fin de semana memorable. Un apartamento cómodo y con todo lo que nuestras niñas han necesitado. Eso ha sido una de las claves de haber estado tan a gusto, pero también los juegos y actividades exteriores, la amabilidad de los anfitriones, las experiencias que ofrecen y, sobretodo, la simpatía de las gallinas 🙂

Por eso, Can Bonet es uno de nuestros alojamientos rurales favoritos para ir en familia.

¡Muchas gracias Can Bonet! 

Acerca de Elisabet 42 Articles
¡Hola! Soy Elisabet, aunque en algunos grupos de whatsapp soy simplemente mamá de Í. Tengo dos hijas muy divertidas, la primera nacida en febrero del 2013 y la segunda el enero del 2016 así que ya hace más de tres años que vivo en horario infantil. En el mundo adulto trabajo en un hospital de Barcelona, soy enfermera y comadrona.

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