Guia para padres histéricos de niños nacidos en otoño

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Y ya es otoño. Y aunque el termómetro marque 25 grados, es otoño. Y las hojas empezarán pronto a cambiar de color y caerán al suelo. Y llegarán los primeros virus. Y los segundos y terceros. Porque el otoño y el invierno vienen cargados de virus. Siempre.

Mi segundo hijo nació en pleno “otoño vírico”, un 31 de octubre. Tenía miedo ya antes de que naciera de los posibles virus que le pasaría su hermana mayor (de 2 años en ese momento). Y al final, pese a lavarle las manos a la hermana mil veces al día, pedirle que no le diera besos en la cara (que malos padres que somos), cambiarle de habitación para que no respiraran los mismos virus toda la noche e intentar tenerle en una burbuja ajena a los virus… Pese a esto y más, un mes y medio después de nacer, el pequeño pilló bronquiolitis y estuvimos ingresados en el hospital 5 días hasta que se le pasara el virus. Pero eso ya es otra historia que os contaré (en breve).

Por ahora, me centro en los padres que me estáis leyendo. Padres como nosotros, de niños que nacerán o han nacido en otoño. Padres histéricos (o madres histéricas como yo) buscando la solución mágica para que su hijo no pille virus y paséis un otoño-invierno tranquilo con vuestro bebé recién nacido.

Hola, padres histéricos de niños nacidos en otoño; aquí tenéis unos consejos y una amiga 😉

1. NIÑOS NACIDOS EN OTOÑO CON UN HERMANO/A MAYOR

Lo primero y más importante es que el problema no es tanto “nacer en otoño” sino la combinación de “nacer en otoño y tener un hermano/a mayor de 1-3 años”. Si el hermano/a mayor va a la guardería, las posibilidades de que tenga algún virus cada 2 o 3 semanas son MUY elevadas. Y las probabilidades de que se los pase al pequeño también son elevadísimas.

Dos buenas amigas tuvieron otros dos niños el otoño pasado, en las mismas fechas que el mío (hola Laura! hola Rebeca!). Los dos eran “primeros hijos” sin hermanos mayores ni guarderías próximas. Ninguno de los dos estuvo enfermo en todo el otoño-invierno. Así que si el tuyo nace en otoño pero es el primero, puede que te salves de los virus y paséis un otoño-invierno la mar de tranquilo 😉

2. TODO EL MUNDO A LAVARSE LAS MANOS 

Si los padres, familiares y entorno próximo al bebé os laváis las manos frecuentemente (sobre todo cuando llegáis a casa), y mantenéis una buena ventilación en casa, habrá pocos virus en vuestras cuatro paredes. Sin embargo, si hay un hermano mayor que vaya a la escuela infantil, él será la fuente de ingreso de los virus. ¡Tendréis la guardería en casa!

Si ese es tu caso, es posible que a los pocos días de vida, el pequeño ya tenga mocos, como defensa de los virus de guardería que van entrando cada día por la puerta de casa. Para nosotros fue importante inculcarle el hábito diario a nuestra hija de lavarse las manos y la cara al llegar del colegio, antes de tocar a su hermano.

3. LECHE MATERNA (PARA LOS DOS)

Si das el pecho, la leche materna es una ayuda estupenda para el bebé. Siempre lo es! Pero además, para el otoño-invierno va genial porque con la leche le pasamos nuestras defensas al bebé y es una ayuda extra para los virus invernales. Eso sí, al pasarle parte de nuestras defensas, como madre es fácil caer en un resfriado más fácilmente o que los resfriados te duren más días. Hay un “bicho” que te está quitando la mitad de tus defensas 😉 Eh, y que conste que yo encantada de dárselas!

Lo que hacíamos nosotros (como recomendación de Elisabet) fue que le daba un poco de leche materna que me sobraba también a mi hija mayor para que ella también tuviera defensas mías e intentar que estuviera menos enferma. Si ella no estaba enferma, en casa no habría virus y el peque estaría sano más tiempo.

Lo que hice fue comprar un protector de pezón rígido con el que iba recogiendo leche sobrante y luego se la mezclaba con su taza de leche de vaca. ¿Sirvió para algo? No lo sé. Quizás sin ella hubiera estado más enferma… Nunca lo sabré. Pero como no me costaba nada ni me suponía esfuerzo (ni siquiera tenía que sacarme leche extra), lo hacía sin dudarlo por si las moscas. Leed aquí más trucos infalibles que todos los padres deberían conocer.

4.  MANTENER LAS EXPECTATIVAS BAJAS Y VEROSÍMILES

Mantén los pies en el suelo: es muy posible que si tu hijo nace en otoño y tiene un hermano mayor, pille algún virus. Ojalá que no sea bronquiolitis, pero existe esa opción. Y si pasa, será tan recién nacido que lo ingresarán posiblemente en el hospital (y a ti con él) para tenerle controlado. Es un virus pero necesitan controlar que pueda respirar bien y darle oxígeno si es necesario para que se tenga más fuerza para luchar contra el virus y se recupere antes. Puede pasar, tenlo en cuenta. Y si no pasa, pues mejor para todos! Es importante que sepas que pasa cada año a miles de recién nacidos y que podría ser tu caso para que, si pasa, no se te caiga el mundo al suelo en pleno inicio del postparto. Y es importante que sepas a qué te enfrentas para intentar tomar medidas para evitarlo.

5. PASEOS DE 11H A 15H

Con la llegada del frío, si puedes, no salgas de casa con el bebé antes de las 11 de la mañana. Deja que salga el sol y caliente un poco el ambiente para que respire un aire no tan frío. Lo que hacíamos nosotros es que el papá llevaba a la mayor a la guardería (a las 9h) y yo me quedaba con el pequeño en casa (durante baja maternal). De 11 a 13h dábamos un largo paseo por el sol y volvíamos a casa. La mayoría de tardes, nos quedábamos en casa porque vivimos en el Pre-Pirineo y a las 17h ya hacía frío.

Ten en cuenta que tampoco es bueno pasarse el día/tarde encerrados en un centro comercial o lugar cerrado con mucha gente. Por los virus que circulan, claro. Mucho mejor estar en el exterior, bien tapados y aprovechando cuando mejor clima/temperatura haga.

6. FISIOTERAPIA RESPIRATORIA

Mi hija mayor (y también el pequeño) han heredado nuestras bronquitis (de mamá) y rinitis (de papá). Por eso, con la llegada del frío y virus, en seguida tienen mocos y tos. Y no se van en todo el invierno. Además de lavar las manos frecuentemente, lo que hicimos con la mayor para tenerla lo más sana posible, fue empezar con ella la fisioterapia respiratoria, de la que os hablé hace un tiempo. Lee nuestra experiencia con la fisioterapia respiratoria.

Cuando nació el niño, ella ya tenía tos. Esa tos fue a peor y acabó en resfriado fuerte que me contagió a mí en forma de anginas y luego de ahí al pequeño en forma de bronquiolitis. Al salir de la bronquiolitis en el hospital, decidimos que íbamos hacer todo lo posible para quitarle la tos a la niña y que no se repitiera. Empezamos así la fisioterapia respiratoria y los lavados nasales diarios (2-3 veces al día) y nos fue bastante bien porque ya pudimos pasar todo el invierno sin grandes problemas — eso sí, con el ventolín preparado en dos ocasiones más que ya fueron “principios de bronquitis”.

7. VENTAJAS DE TENER NIÑOS EN OTOÑO

Si seguís leyendo es que realmente estáis preocupados por el tema. Como lo estaba yo 🙂 Pongamos un poco de esperanza al artículo. ¡No todo son problemas! Hay algunas cosas positivas de tener niños nacidos en otoño…  (he tenido que pensármelas varios minutos pero las he conseguido sacar):

  • La mamá podrá estar de baja maternal durante los meses más “chungos” a nivel de frío y virus y cuidar así del peque. También, será más fácil darle el pecho estando de baja materna y pasarle defensas.
  • Si pasados los 4-5 meses de baja maternal, el niño va a la guardería, piensa en lo bueno: habrá pasado ya el invierno! Entrará en la escuela en primavera y habrá menos virus. Mi hija mayor nació a finales de agosto y empezó la guardería en enero después de Reyes. Esos 3-4 meses de invierno/frío que quedaban estuvo enferma cada dos por tres. El niño, en cambio, empezó en abril, después de Semana Santa; y en los primeros seis meses solo de guardería solo ha estado enfermo un par de días.
  • Algo bueno del otoño-invierno es que si a tu bebé le gusta ir en mochila portabebés, es estupendo porque les llevas dentro de la mochila, bien tapadito y con tu calor corporal. Así, te aseguras de que no tienen frío. Lee nuestros consejos sobre porteo.
  • Y lo más importante: tu bebé es único/a. Nazca en otoño, en invierno, primavera o verano, es este que tienes en tus brazo o que tendrás pronto. Si naciera en otra época, ya no sería “este” bebé sino otro distinto 🙂 Y no sé tú, pero yo al mío no lo cambio por nada en el mundo.

¡Ánimos, a por el otoño-invierno! ¡Y salud para todos!

 

Acerca de Roser 125 Articles
¡Hola soy Roser! Mamá de una niña preciosa y muy movida, nacida en agosto 2015; y de un niño guapísimo y valiente nacido en octubre 2017. Antes estaba "sempre viaggiando" y ahora estoy siempre jugando, cantando y saltando. Llevo 10 años como blogger de viajes y vivo en Olot, Girona.

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